El actual trono procesional del Santísimo Cristo de la Exaltación comenzó a ejecutarse en 1970. La obra fue realizada por el reconocido tallista sevillano Manuel Guzmán Bejarano para que en él procesionase el Santísimo Cristo de Ánimas de Ciegos a partir de la Semana Santa de 1971.
En aquel primer año únicamente pudo contemplarse por las calles de Málaga la parte frontal del trono, al encontrarse el conjunto todavía en proceso de ejecución. No sería hasta 1972 cuando la obra se estrenase completamente, aunque tuvo que hacerlo en Jueves Santo, después de que la lluvia obligase a suspender el desfile procesional del Miércoles Santo.
Posteriormente, el trono también fue utilizado por Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna, antes de pasar a acompañar al Santísimo Cristo de la Exaltación desde 1987, uso que mantiene en la actualidad.
El trono responde a la característica configuración de los pasos sevillanos realizados en el taller de Manuel Guzmán Bejarano, con una decoración basada en hojarasca calada, frutos, flores, molduras y ménsulas en los ángulos.
Se trata de un trono de bombo y proporciones medias, cuya estructura presenta ciertas particularidades respecto a los modelos tradicionales. En la planta de estas andas procesionales no aparecen los clásicos entrantes convexos, sino que estos son sustituidos por estructuras cóncavas.
Las esquinas están resueltas mediante ménsulas de cantos lisos, adaptadas al perfil general del trono y contribuyendo a la continuidad de sus líneas.
El conjunto está realizado en madera dorada y policromada, y acoge una importante decoración de carácter pasionista.
La actual escenificación del grupo escultórico está formada por tres sayones, obras del imaginero Antonio Dubé de Luque, realizadas entre 1980 y 1982.
Dos de los sayones aparecen tirando de las cuerdas atadas al travesaño horizontal de la cruz del Santísimo Cristo de la Exaltación, mientras que el tercero soporta el stipes con el hombro derecho.
La composición completa la representación del momento de la Exaltación de la Cruz, integrando las figuras secundarias con el conjunto procesional diseñado por Bejarano.




El cajillo del trono incorpora numerosas cartelas y elementos ornamentales vinculados a la Pasión del Señor.
Entre ellos destaca la representación del Santo Rostro de Jesús, plasmado en el paño de la Mujer Verónica, así como diferentes escenas y símbolos relacionados con la Pasión, entre ellos la Flagelación.
También aparecen cartelas con el escudo de las Reales Cofradías Fusionadas y diferentes símbolos pasionistas, como los tres clavos y la columna, directamente relacionados con la iconografía del titular.
Uno de los elementos más significativos es la representación de Santa Lucía, acompañada de sus atributos tradicionales: el plato con los ojos, la espada y la palma.
Su presencia en el trono responde a su condición de patrona de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), institución que es primer Hermano Mayor Honorario de nuestra Corporación Nazarena desde 1939.
El conjunto incorpora asimismo la Cruz de Malta, símbolo estrechamente vinculado a las Reales Cofradías Fusionadas.
Uno de los elementos más característicos y singulares del trono son las cabezas de querubines alados que aparecen distribuidas en sus cuatro lados.
Las figuras, policromadas, se integran sobre la hojarasca calada que decora los diferentes paños del trono, aportando un elemento figurativo que contrasta con la riqueza ornamental de la talla.
El trono conserva una configuración de seis arbotantes, cuatro situados en las esquinas y dos en posiciones centrales.
Los arbotantes originales fueron adquiridos inicialmente a la Hermandad de la Vera Cruz de Salteras, por lo que constituyen una excepción dentro de la habitual producción del taller sevillano de Bejarano.
En 2007 fueron sustituidos por los actuales seis arbotantes, diseñados por Juan Manuel Pulido, manteniendo la disposición de cuatro piezas en las esquinas y dos centrales.
Las cabezas de varal que presenta actualmente el trono son las antiguas de la Archicofradía del Paso y la Esperanza, realizadas por José Palma.
Estas piezas fueron donadas por la hermandad del Jueves Santo a la sección del Santísimo Cristo de la Exaltación y posteriormente restauradas por José Carlos Fernández Arrabal.
En 2018, el trono del Santísimo Cristo de la Exaltación fue sometido a la primera fase de un proceso de restauración y ampliación, llevado a cabo por Francisco Lamas Arroyo.
Para iniciar este importante proyecto, las Reales Cofradías Fusionadas recibieron una subvención de 14.000 euros del Ayuntamiento de Málaga.
Esta intervención supuso el inicio de un proceso destinado a garantizar la conservación y puesta en valor de una obra que forma parte del patrimonio histórico y artístico de nuestra Hermandad.
Desde su ejecución a comienzos de la década de 1970 hasta su actual configuración, el trono del Santísimo Cristo de la Exaltación ha acompañado a diferentes Sagrados Titulares de las Reales Cofradías Fusionadas.
Nacido en el taller sevillano de Manuel Guzmán Bejarano, el conjunto reúne talla, dorado, policromía e imaginería en una obra marcada por la tradición de los grandes pasos sevillanos y enriquecida con numerosos elementos vinculados a la historia y la identidad de Fusionadas.
Desde 1987, es el trono sobre el que procesiona el Santísimo Cristo de la Exaltación cada Miércoles Santo, formando parte inseparable de la identidad patrimonial de nuestra Corporación.