La historia del Santísimo Cristo de la Vera+Cruz y Sangre está marcada por más de cinco siglos de tradición. Una tradición que, lejos de permanecer estática, ha sabido reinterpretarse y adaptarse al paso del tiempo.
Bajo esta premisa se planteó el proyecto del actual trono procesional del Sagrado Titular, estrenado durante la madrugada del Jueves Santo.
El conjunto tiene su origen en el antiguo trono ejecutado por Rafael Barbero Medina en 1948 para la Hermandad de la Vera+Cruz de Coria del Río (Sevilla). Tras su adquisición por parte de nuestra Primitiva Corporación, la obra fue sometida a diferentes modificaciones para adaptarla a las características del varal, conservando inicialmente sus respiraderos originales.
Este conjunto procesional fue utilizado entre 1987 y 2012 por Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna, cuando el trono era conocido como su «retablo» penitencial.
La evolución del conjunto ha estado marcada por la voluntad de conservar parte de su historia al mismo tiempo que se adaptaba a las necesidades y características propias de la Semana Santa de Málaga.
Las modificaciones estructurales iniciadas en 2013 supusieron una profunda revisión del concepto anterior. Los respiraderos originales fueron desmontados y sustituidos por una moldura inferior diseñada por Leopoldo García Leal, anterior mayordomo de la sección, y ejecutada por José Enrique Lamas Robles.
Realizada en madera de cedro, esta moldura se complementa con otra superior, de menor tamaño pero de idéntica traza, configurando un cajillo de carácter genuinamente malagueño.
De este modo, el antiguo conjunto procedente de Coria del Río fue transformándose hasta adquirir una personalidad propia dentro del patrimonio procesional de las Reales Cofradías Fusionadas.
Del conjunto original se conservó una parte importante de su identidad, incorporándose entre 1989 y 1990 nuevos elementos de imaginería realizados por el escultor Suso de Marcos.
Entre ellos destacan los cuatro evangelistas, situados en las esquinas del trono, y los dos ángeles mancebos que aparecen en los laterales portando atributos de la Pasión.
El mismo autor realizó también los cuatro grandes faroles que iluminaban la figura del Crucificado y el grupo de sayones. Estas piezas combinan líneas rectas con columnas salomónicas, estableciendo un diálogo entre la tradición ornamental y la concepción arquitectónica del conjunto.
En 1991 se incorporaron los ocho fanales, obra de José Ortiz de Espinosa, realizados siguiendo el diseño de los grandes faroles.
Con estas incorporaciones quedaba configurado el sistema de iluminación del antiguo trono.
La transformación del trono también hizo necesaria la creación de un nuevo monte, adaptado a las características de un Titular Cristífero.
El trabajo fue realizado por José Enrique Lamas Robles, con la colaboración de su hijo, Francisco Lamas Arroyo, responsable de la recreación del Gólgota situado a los pies del Crucificado.
El nuevo monte incorpora una profunda simbología relacionada con la Pasión y la redención.
Entre sus elementos aparecen:
La incorporación de estos elementos convierte el monte en una parte esencial del programa iconográfico del nuevo trono.
La renovación del conjunto se completó con un nuevo programa iconográfico que mantiene algunos elementos procedentes del trono original y sustituye otros para establecer una relación directa con la historia de la Primitiva Hermandad de la Vera+Cruz.
De la obra de Rafael Barbero Medina se conservaron las cartelas del cajillo con motivos alusivos al Vía Crucis.
Sin embargo, fueron sustituidas dos de las cartelas centrales. Las representaciones originales de las cinco llagas y del escudo de Coria dieron paso al crismón y a un emblema franciscano, en referencia a los orígenes del Santísimo Cristo de la Vera+Cruz y Sangre en el Convento de San Luis el Real.
Una de las principales novedades del proyecto se encuentra en las zonas delantera y trasera del trono, donde se incorporaron dos templetes de orden corintio.
En sus tímpanos aparecen dos representaciones vinculadas a los misterios mariano y trinitario.
La Anunciación
En el templete delantero se representa la Anunciación del ángel Gabriel, que porta una azucena en sus manos y anuncia la imagen situada bajo el templete.
En su interior se encuentra una Inmaculada Concepción realizada en plata de ley, de autoría anónima y datada en el siglo XIX.
La pieza fue donada a las Reales Cofradías Fusionadas por nuestro hermano Antonio Salcedo Crespo.
La Resurrección
En el templete trasero aparece la figura del Padre contemplador, situada sobre la imagen de Cristo Resucitado.
La representación de Cristo Resucitado es obra de Francisco Sánchez Ramos y fue donada por el vocal censor Andrés Torres Peña.
El conjunto establece así una lectura teológica que une la Anunciación y la Inmaculada con la Resurrección y el misterio trinitario.
Los trabajos de orfebrería del nuevo conjunto fueron realizados en el taller de Juan Angulo Servián, en Écija.
La presencia de la orfebrería se aprecia en diferentes elementos del cajillo, especialmente en las bases de los pináculos que rematan la moldura superior.
También adquiere especial protagonismo en las cabezas de varal, diseñadas y ejecutadas en madera por José Enrique Lamas Robles y culminadas posteriormente con elementos de orfebrería.