El pasado 4 de octubre de 2025, la Hermandad Sacramental y Reales Cofradías Fusionadas vivió uno de sus momentos más emotivos y señalados del año con la celebración del tradicional Rosario Vespertino de María Santísima de Lágrimas y Favores. Fue una noche cargada de luz, oración y comunión cofrade, que quedará grabada con cariño en la memoria de todos los hermanos y devotos.
Un Rosario que une tradición y devoción
La procesión comenzó desde la Parroquia de San Juan Bautista, puntual a las 20:00 horas, dando paso a un itinerario íntimo y solemne por las calles del centro histórico de Málaga. Las velas iluminaron el cortejo, con hermanos portando cirios y alumbrando el camino de la Virgen, mientras se rezaban los misterios del Santo Rosario bajo un cielo agradecido por la paz y el recogimiento.
Este rezo no fue únicamente un paseo religioso: fue un acto de profundo recogimiento, donde cada plegaria parecía elevarse como una ofrenda de luz, una petición sincera, un agradecimiento abierto al corazón de María.
Participación y ambiente: compañerismo y cercanía
La participación fue masiva: hermanos, fieles y devotos se sumaron al cortejo, algunos como portadores de cirios o hombres de trono, otros simplemente caminando con recogimiento, en un gesto de comunión. El ambiente fue cargado de sensibilidad, con momentos de silencio prácticamente reverencial, intercalados con lecturas y meditaciones de los misterios del Rosario.
La elección de la luz velada, la cadencia del rezo y el paso pausado por callejuelas emblemáticas del barrio de San Juan crearon una atmósfera íntima pero comunitaria, propia de la devoción fusionada: sencillez, fe y cercanía.
Para Fusionadas, el Rosario Vespertino no es solo una tradición externa, sino una oportunidad para renovar el vínculo con María bajo la advocación de Lágrimas y Favores. La Virgen, con su palio de dolor y su manto de misericordia, representa tanto el consuelo ante el sufrimiento como la esperanza de la promesa concedida.
Este Rosario fue una manifestación tangible de ese mensaje: al rezarla en comunidad, los hermanos recordaron que sus lágrimas no son vanas, que cada favor que han entregado a la Virgen está tejido con fe y que sus plegarias encuentran eco en su corazón doliente y maternal.
Desde la Hermandad, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos los que participaron: